| Esta
novedosa manera de aproximarse a la Escritura diariamente a través
de las lecturas que toda la Iglesia está leyendo en cada
rincón del mundo consta de los siguientes pasos:
1.
Leer el texto. Leer es un ejercicio que implica atención
y responsabilidad, de tal manera que descubramos que lo que estamos
leyendo es palabra viva y no letra muerta. Al hacerlo, estamos
invitados a responder la pregunta "¿Qué
dice el texto?".
2.
Meditar el texto. El gran propósito de leer atentamente
la palabra de Dios es poder interiorizarla y hacer el ejercicio
de asumir para nosotros y los que nos rodean lo leído,
en este proceso debemos responder a la pregunta "¿Qué
ME dice el texto?".
3.
Orar con el texto. De muy poco sirve aproximarse a la Palabra
de amor que nos dirige Dios si no es para acrecentar nuestra relación
con Él y profundizar en la intimidad transformadora que
estamos llamados a celebrar de su mano. Así que aquí
debemos responder la pregunta "¿Qué me hace
decir el texto?".
4.
Vivir el Texto. La situación social que nos rodea exige
de parte nuestra que lo que Dios nos va diciendo diariamente se
nos note en actitudes concretas que anuncien el amor que poco
a poco se va haciendo realidad en nuestras vidas. Es aquí
donde debemos responder la pregunta "¿Qué
me hace hacer el texto?". |